Ciudadanos chinos invaden las playas españolas ofreciendo masajes terapéuticos a los veraneantes. Se trata de un servicio barato que, sin embargo, carece de garantías sanitarias. Los fisioterapeutas denuncian esta práctica y avisan de que incluso pueden acarrear consecuencias negativas para nuestro cuerpo.
Ya sea en la playa o en la calle, uno puede disfrutar de un masaje por tan sólo cinco euros. Los masajes los dan ciudadanos chinos que, a pesar de carecer de títulos oficiales, se anuncian como capaces de arreglar imperfecciones musculares, sin si quiera conocer el historial clínico de su paciente.
Por su parte, los fisioterapeutas alertan de posibles riesgos, ya que no consideran que las sillas de playa sean la base adecuada para un tratamiento de estas características, además de la falta de higiene que se constata. A ello se añade la tensión de los masajistas por no ser pillado por la policía, lo que empeora notablemente su trabajo.
A la hora de la intimidad, pocos recursos llevan a un encuentro más enriquecedor que disfrutar de un masaje en manos de nuestra pareja. Una caricia por aquí, un apretoncito por allá, y la experiencia sexual puede tomar una dimensión totalmente distinta.
Sin embargo, un masaje erótico no significa ir directamente a la zona genital. De hecho, cualquier parte del cuerpo puede ser erógena y un vehículo para experimentar un placer más intenso, según explica la sexóloga Gloria Mock.
“La intención es descubrir la sensualidad, y un masaje ayuda mucho a crear más ternura e intimidad, ya que muchas veces se olvida que toda la piel es un órgano sexual y capaz de sentir placer”, indica la experta.
Un masaje, entonces, no es una carrera hacia el orgasmo, ni sólo una técnica para “calentar motores”. Mock explica que, durante un masaje íntimo, “no se busca la excitación ni el orgasmo, sino aumentar la comunicación sexual con la pareja”.
Jugando con los sentidos
El estímulo en cualquier parte del cuerpo puede despertar el deseo, pero la pareja debe saber qué le gusta a quién, y cómo… y la forma es, precisamente, explorando. “Una zona erógena puede ser hasta un codo, (pero) lo que es erógeno para uno no necesariamente lo es para otro”, señala el sexólogo Juan Carlos Malavé Rexach.
Recuerda, también, preguntarle a tu pareja qué le gusta: muchas personas padecen de cosquillas al mínimo roce y lo que se busca es crear un momento erótico, que puede destruirse si tocas en el lugar equivocado. “El masaje sensual (conlleva acariciar) todo el cuerpo [...] para ir descubriendo qué nos gusta, qué nos hace sentir bien”, indica Mock.
Dar un masaje toma tiempo, por lo que la sexóloga resalta que “no debes hacerlo a las 12 de la noche, cuando ya se está sumamente cansado, sino seleccionar tiempo para cultivar este tipo de intimidad, que es física combinada con emocional”, asegura, agregando que para crear el mood, “usa música suave y desconecta el teléfono para no tener interrupciones”.
El objetivo de un masaje erótico es, según Rexach, llevar a la pareja a un estado de relajación tal que sus sentidos se pongan en sintonía para recibir otros estímulos. Sin embargo, el sexólogo es enfático al señalar que si nunca has dado un masaje, debes limitarte a las caricias o roces suaves, porque, sin querer, podrías causarle daño a tu pareja.
Algunas zonas erógenas
Cualquier parte del cuerpo puede causar placer, pero, aparte de los órganos genitales, hay ciertos puntos que pueden ser más sensibles al estímulo:
El espacio ubicado justo debajo del estómago y arriba del Monte de Venus
Detrás del muslo
Un poco más abajo de la axila, sin llegar a las costillas
Debajo de la nuca
Los lóbulos de las orejas
Consejos Para una experiencia placentera
1 Siempre ten comunicación con tu pareja. “Hay gente a la que no le gustan los masajes”, dice Rexach.
2 Usa aceites naturales. “Los olores como lavanda o rosa son buenos”, indica Rexach. Para evitar desastres, “no uses baby oil o cremas mentoladas”, recomienda.
3 Busca artículos complementarios. “Hay artículos como rodillos que vienen en diferentes formas y son buenos para la espalda”.
4 Ve paso a paso. “Realiza la relajación en los músculos gruesos primero, llegando simultáneamente a los más pequeños”.
5 Siempre trabaja en una superficie plana. “Usa una cama o camilla para que haya una relajación total. Si estás sentado, siempre va a haber tensión por debajo de la cintura”.
6 Activa todos tus sentidos. “Acompaña los masajes con aromaterapia, música, o sonidos de naturaleza, poesía, etc., para tener una relajación total”.
7 Observa los cambios. “Hay que saber cuándo uno deja la relajación como masaje y saber cuándo comienza la relación sexual [...] para concentrarse en el placer mutuo”.
Como ya hemos dicho en otra sección, Lingam es la palabra sánscrita para denominar el órgano sexual masculino. Este masaje tiene como finalidad relajar al hombre y acercarlo a su lado más sensible.
El masaje tántrico del Lingam fortalece el vínculo de intimidad de la pareja, y además ayuda a arreglar o sanar alguna mala experiencia relacionada con el sexo. Por ello, el orgasmo y la eyaculación no son la finalidad de este masaje. El objetivo final es la exploración de una nueva forma de placer, no condicionada por factores estereotipados, como ese momento de climax.Para la consecución de este masaje es importante una preparación tanto física como espiritual. Para comenzar con el masaje y preparar el ambiente en la pareja y crear una conexión, es preciso empezar con un acercamiento previo, caricias tiernas, abrazos y mirarse a los ojos, con la idea de derribar los obstáculos o fronteras que estén separando a la pareja.
El hombre debe recostarse sobre su espalda, encima de almohadones que le levanten el torso y la cabeza. La postura debe ser cómoda, con las rodillas un poco dobladas y sus piernas deben estar separadas. Los genitales totalmente expuestos para que el masaje sea totalmente efectivo.
Vamos a comenzar el masaje propiamente dicho:
La persona que va a darlo coge un poco de lubricante sexual y lo esparcirá tanto por el lingam como por los testículos. Debe iniciar el masaje en los genitales y en el escroto, haciendo que área se relaje toda la zona. Ahora, acaricia suavemente el perineo (que se encuentra entre los testículos y el ano). Al llegar a este paso hay que ser especialmente cuidadoso, ya que es una zona que casi ningún hombre heterosexual ha permitido que le toquen nunca.
Ahora procede a acariciar el Lingam, variando la presión y la velocidad, para que variar la intensidad y aumentar el placer.
Con tu mano derecha, presiona la base del Lingam. Desliza tu mano de arriba a abajo, pero alternando con la mano izquierda. Mantén estos movimientos, y después empieza a presionar la cabeza del Lingam. Pero sigue alternando lo de las manos. Masajea de la cabeza del Lingam como si se fuera a exprimir una fruta. Con esta maniobra la erección puede perderse un poco, pero no es grave, es totalmente normal. De hecho es muy positivo si se ve desde el Tantra: es como pasear por todo el espectro del placer.
A estas alturas el momento del orgasmo se acerca, así que debes detener un poco la estimulación, pues recuerda que este no es el objetivo. Para el masaje o sexo tántrico alargar lo más posible la eyaculación es una forma de obtener más placer. Con ello también despertamos el Kundalini (flujo energético en el cuerpo humano). Además, esta prolongación del masaje es una buena forma para intentar que el hombre se convierta en multiorgásmico.
Ahora masajea el Punto Sagrado, Este se encuentra entre el ano y los testículos. De forma suave, es una zona delicada y no debemos causar dolor. Este masaje se hace con la izquierda: acaricia el Lingam con la derecha.
Puedes buscar el Punto sagrado internamente por el ano, sin embargo esto debe ser con la total aprobación del hombre. Si él ha aceptado, entonces usa lubricante, introduce el dedo y busca el punto, moviendo el dedo hacia tu palma. Si él te lo pide, puedes estimular el Lingam al mismo tiempo, pero recuerda, sin que llegue al orgasmo.
Cuando sienta deseos de llegar al orgasmo, hazlo, pero recuérdale que debe respirar mientras lo experimenta, para que el momento sea increíblemente placentero.
Puedes encontrar mucha más información sobre masajes tántricos en el siguiente enlace: Masaje tantra.
No confundirse, este masaje no es preámbulo a la relación sexual, sino previo. Prepara a la mujer para el placer, reconocimiento de su cuerpo y sensibilidades sexuales, y al hombre, para mirar y explotar la complicidad con su pareja, y por qué no, también el gozo de la pasividad. Se trata del masaje del Yoni, técnica tántrica que busca la relajación de la mujer, el despertar de todos los sentidos, pero ojo, que se trata realmente de todos sentidos sexuales.
El masaje del Yoni, que es el nombre en sánscrito de la vagina y significa Templo Sagrado, alusión a una experiencia descrita por el Tantra y como tal un ritual sexual destinado a despertar las energías vitales.
Para aprovechar estas técnicas en su real dimensión, es necesario comprender que se trata de estar dispuesto a disfrutar por disfrutar, sin pensar en el orgasmo o con un objetivo específico. Este masaje no pretende el orgasmo, sino el placer del “yoni” (vagina). Deleitarse con el momento es la consigna.
Las mujeres sentirán y se adueñarán de su cuerpo, tejiendo lazos íntimos con su pareja, quien disfrutará visualmente de su gozo. Es un acto de entrega y de vinculación pues su única satisfacción es el placer de ella, dejando atrás cualquier señal de egoísmo.
En el Tantra, es importante no olvidar que la mayoría de las actividades sexuales son interpretadas y entendidas como rituales, y como cualquier ritual deben llevar su preparación.
Si en el masaje en general el objetivo es eliminar tensión muscular o readecuar el cuerpo que, por esfuerzos físicos, psicológicos o sociales se ha desequilibrado, en los masajes eróticos se trata de desequilibrar a la persona para que surja el deseo de ir a más en la búsqueda de placer.
Si el masaje en general se da sobre el músculo, el masaje erótico se da sobre los sentidos, y especialmente, sobre las terminaciones nerviosas de la piel.
Uno de los objetivos principales del masaje erótico es proporcionar la oportunidad de descubrir que es lo que le causa placer a tu pareja y con ello provocar un acercamiento en la pareja. Por lo tanto debe hacerse con la mente abierta por completo. Al realizar masajes eróticos, nos sorprenderemos al sentirnos tan excitados cuando nos acarician ciertas partes de nuestro cuerpo y descubriremos partes nuestras que ni remotamente habíamos considerado eróticas.
Un masaje erótico debe ser un acto satisfactorio en sí mismo (tanto si acaba en orgasmo como si no). Es un acto del que algunas parejas disfrutan de modo especial, puesto que es una oportunidad para que uno se concentre en el hecho de dar y el otro de recibir, y no en dar y recibir simultáneamente, tal como ocurre en el coito u otros actos. Es una manera muy buena para que los dos miembros de la pareja se exciten uno al otro y prolonguen la intimidad.
El masaje es, en especial, importante para las mujeres ya que tiene un efecto igual a la producida por un beso, una caricia u otras formas de juego previo. Este efecto permite que se incrementen las hormonas sexuales femeninas responsables de la excitación y preparación de su cuerpo para el coito.
También ayuda a los hombres que tienen dificultades con la erección o con problemas de impotencia.
Quizá la primera vez cueste un poco que ambos os relajéis, pero con algo de práctica podéis lograr dar los masajes con la intensidad adecuada y dar lugar a experiencias más placenteras y sensuales. Escorts Masajistas
El masaje erótico posee una triple dimensión:
1. Es el preámbulo ideal para la búsqueda del orgasmo mediante el coito.
2. Sirve como relación completa en si misma, llevando a la pareja a gozar en una dimensión desconocida o tal vez olvidada.
3. Es una terapia sexual en sí misma. Ayuda al tratamiento de la eyaculación precoz, coordinado con otros tratamientos.